La instalación Narbe está constituida por diapositivas del pasado de distintas personas y de archivos médicos impresos en vidrio. El paso del tiempo y las condiciones de conservación generan capas de hongos (activos y en mutación) que vedan la visibilidad de la imagen mientras se van integrando como parte intrínseca de la misma. La obra es una sumatoria de capas donde aparecen hongos que son una enfermedad del celuloide, a su vez fusionada con la enfermedad del cuerpo y las marcas que el espacio donde está emplazada la pieza pueda tener. El soporte es frágil y da cuenta de la condición de vulnerabilidad de la memoria personal y de las personas enfermas frente a la objetivación de la mirada científica y a su consecuente control social.